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¿Cómo debemos tratar a los otros?

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Recientemente encontré entre mis archivos un hermoso mensaje que había guardado, donde un discípulo le pregunta a su maestro: “Maestro, cómo debemos tratar a los otros” , a lo que el maestro simplemente le responde: “No existen otros” … Que simple y que complejo de entender. No sé cómo habré entendido este mensaje en otro momento de mi vida, pero ahora que lo leo de nuevo, me conmovió mucho, ya que entiendo de qué se trata y voy a tratar de explicárselos a continuación. La humanidad es como un gran ser vivo, un sistema perfecto, donde todo lo que existe tiene una función fundamental y donde todos deben cumplir esa función para mantener el equilibrio del sistema. Cada quien debe hacer lo que tiene que hacer. Es como el cuerpo humano por ejemplo, donde cada célula, cada tejido y cada órgano cumplen una función específica; todos deben trabajar en forma armónica y coordinada para que el sistema funcione perfectamente y no falle, ya que de eso depende que ese ser vivo permanezca ...

¿Qué tanto te amas, valoras y respetas? Escucha tu diálogo interno.

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El diálogo interno es esa conversación constante que tienes contigo mismo, en la que te preguntas cosas, te dices cosas y te respondes, donde también entra en juego la forma como te diriges a ti mismo, cómo te tratas y cómo te dices las cosas. Todo el tiempo estas conversando con alguien que ha tenido la misma experiencia de vida que tú, la misma formación, la misma educación y vivencias, comparten los mismos principios, valores, sueños, miedos, culpas, creencias, emociones y pensamiento lógico. ¿Lo conoces? La calidad de ese diálogo depende de que tanto te conoces y de cómo te ves a ti mismo. Eso marcará la diferencia entre un diálogo que te motive e impulse en el logro de tus sueños, y otro que por el contrario te sabotee constantemente. Pongamos en un ejemplo: Imaginemos que tu experiencia de vida ha hecho que confíes en tu capacidad para afrontar o sobrellevar el cambio, muy probablemente no tengas problema en enrumbarte en un nuevo proyecto y conseguir alcanzar ...

Recordando quien soy

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¿Realmente sabes quién eres? Es la pregunta que muchos se hacen, y no solo esa, también nos preguntamos, ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?, ¿Qué hago aquí?... El problema es que desde que nacemos, otras personas nos asignan un nombre, nos inculcan principios, creencias, valores, y hasta una religión. En otra etapa de nuestra vida estudiamos y nos hacemos de una profesión u oficio, nos llaman: músico, doctor, mecánico, contador, abogado, cocinero, etc. y también nos creemos eso. Toda esa experiencia hace que olvidemos quien realmente somos. Vivimos una vida siendo Pedro, Pablo, María, Carla, Laura, etc., siendo el hijo de, el hermano de, el padre de, etc. Por otro lado, nos desarrollamos en un ambiente social que nos amolda a su antojo, y donde además nos catalogan como: rico, pobre, bueno, malo, serio, divertido, agradable, gruñón, próspero, triunfador, fracasado… y pare de contar. Imaginemos por un instante que vivimos en una época donde no existe el lenguaje verbal, ni grupo...

Cada célula de tu cuerpo reacciona a tus pensamientos y emociones

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Nuestros pensamientos y emociones, activan procesos bioquímicos en el cerebro que se traducen en información que llega a cada una de las células del cuerpo. Es un proceso natural y automático mediante el cual se informa a cada célula lo que está sucediendo.  Los pensamientos y emociones positivas generan bienestar en las células, mientras que los pensamientos y emociones negativas producen alteraciones y desequilibrio en su funcionamiento. Una persona que lleva su vida con optimismo y tranquilidad, tiende a permanecer saludable, ya que sus células estarán bien nutridas, oxigenadas y en perfecto equilibrio, pudiendo cumplir su función de forma óptima, sin experimentar ninguna alteración. En cambio, un individuo que constantemente experimenta pensamientos negativos, repetidos episodios de pesimismo, estados de angustia, ansiedad, miedo o estrés, tiende a enfermar, ya que los estados alterados del sistema nervioso, producen un efecto tóxico en las células, haciendo que las mism...

Los problemas alimentan nuestro ego

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Si no tuviéramos la necesidad de alimentar nuestro ego, desaparecerían los problemas. Creamos los problemas para luego resolverlos, eso nos hace fuertes y capaces. Mientas crece nuestro ego más atraemos problemas. Todos conocemos personas que siempre están listas para resolver los problemas y apoyar a los demás en hacerlo, son muy capaces y dispuestas… pero ¿no han notado que cuando no están cerca esas personas, no se presentan tantos problemas?. ¿Es curioso verdad?. El asunto es simple, su ego acrecentado por ser un excelente "solucionador" de problemas, atrae más problemas a él y a su entorno, para que así pueda acrecentar mucho más su ego resolviéndolos. Estamos aquí para vivir y disfrutar cada momento, no para crear y resolver problemas, y mucho menos para acrecentar nuestro ego.

¿Visión o ambición?

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La visión simplemente es la capacidad de interpretar nuestro entorno gracias a los rayos de luz que alcanzan el ojo, es una de las principales capacidades sensoriales de los humanos y de muchos otros animales. La ambición es el deseo ardiente de poseer riquezas, fama, poder o reconocimiento. Es por eso que no debemos confundir visión con ambición, ya que la primera es el presente, es la capacidad de percibir lo que nos rodea y lo que acontece aquí y ahora. La ambición en cambio es un futuro incierto compuesto por imágenes construidas por la mente. La ambición es la consecuencia de querer complacer a los demás, de que todos nos acepten y se den cuenta de nuestro éxito, nuestro poder, dinero, fama, etc. Lo único que nos impulsa a ambicionar es complacer a los demás. Las necesidades naturales del ser humano son simples, pero la sociedad moderna nos hace creer que necesitamos alcanzar posiciones y cosas, así que sin darnos cuenta nos planifican nuestra vida. Desde pequeños nos llevan ...

¿Te preocupas o te ocupas?

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La dinámica diaria de la mayoría nos lleva a estar constantemente pensando en lo que paso y lo que va a suceder, manteniendo la mente ocupada y enfocada todo el tiempo en el pasado o en un supuesto futuro. Este proceso requiere de mucha energía, tanto para mantener imágenes del pasado en nuestra mente, como para generar nuevas imágenes y situaciones futuras que no existen y mantenerlas también en la mente. El ser humano no se imagina la gran cantidad de energía que estos procesos requieren, lo que significa que descuidas el aquí y el ahora, es decir, lo que sucede en nuestro organismo en el presente, como: los procesos bioquímicos que se están llevando a cabo en este momento, el trabajo de nuestros órganos y sistemas, la regeneración celular, la limpieza del cuerpo, la reposición de nutrientes, la hidratación, oxigenación, etc. Cada uno de estos procesos requiere de energía y de un estado emocional equilibrado para realizarse adecuadamente. No se trata solo de perder el tiempo viviend...